Buenas lunas a todos.
Espero que estén todos de maravilla y no estén como yo: con poco tiempo para escribir, y a la espera (soy muy impaciente) de American Horror Story: Coven y Catching Fire.
Hoy paso a avisarles que quizá muy pronto esté publicando un perfil de una escritora colombiana llamada Carolina Andújar (autora de Vampyr y Vajda, cuya página pueden encontrar aquí). Y también para hacer una observación acompañada de una pequeña pregunta.
Hacía un rato no entraba a blogger (ora porque estoy enferma, ora por la universidad y el poco tiempo que me queda), y ahora que lo hago veo algo sumamente curioso. Primero, no entiendo bien como modificar las páginas, y ya que el lugar donde había subido el pequeño panel parece haber dado de baja mi imagen, temo que el blog ha quedado algo desorganizado por la falta de las mismas. Segundo, no veo por ninguna parte la barrita de seguidores ni tampoco la encuentro en la lista de gadgets para poner en el blog.
Así que me preguntará será: ¿Han dado de baja, no sólo mi imagen, sino también a los seguidores? ¿O dónde los han puesto que no me he enterado?
Por otro lado, cuando pueda estaré subiendo el siguiente capitulo de la novela (espero sea pronto) que ya está terminado pero necesita ser revisado; y, también, alguna que otra breve reseña de investigación sobre algún tema, lugar u objeto que sea importante para la trama de la novela (aun no estoy segura de cuál escogeré).
Sin más, me despido, no sin antes dejarles el link a mi perfil de Facebook por si alguno de ustedes quiere ponerse en contacto con esta distraída. https://www.facebook.com/lunarodriguez.moon.
Sé que dije que ya me iba, pero quiero agradecer a BlackGore08 por darme un premio para el blog, prometo pasar a recogerlo y responder las preguntas a la brevedad.
Ahora sí, ¡me despido oficialmente! Que tengan una excelente noche y recuerden cerrar bien las puertas y sellar sus habitaciones con sal exorcizada y un poco de agua bendita, nunca se sabe cuántos vampiros hambrientos andan hoy en las calles ;)

martes, 3 de septiembre de 2013
lunes, 15 de julio de 2013
PARTE UNO (El diario de anotaciones de Exeter)
Jamás me vi en la penosa obligación de tomar una libreta para llevar un diario de campo de una investigación; mi memoria es prodigiosa, las pistas siempre eran bien guardadas como evidencia y mi renombre me era suficiente frente a una corte a la hora de acusar a alguien; no tenía la necesidad de llevar ningún escrito que me respaldara de una forma u otra a menos que este fuese parte de las pistas y no hubiese sido escrito por mí. Pero después de los acontecimientos que se han presentado desde el comienzo de la investigación de los asesinatos y desapariciones me veo en la obligación de comenzar uno, no porque necesite recordar algo, sino porque deseo que alguien tenga la oportunidad de enterarse de lo acontecido y culmine con la investigación si algo llegase a pasarme, que, ahora, es una posibilidad bastante cercana.
Por ello,
comenzaré por dejar en estas primeras páginas mis registros de la primera
semana que fue, en sí, la menos ajetreada de todas.
Quizá tras el
registro de datos quien se disponga a leer este diario comience a pensar que
más que una brillante jovencita de La
Docta, no soy más que una vil niñata que perdió los estribos y su camino al
manicomio; pero he de rogarle a esa persona que, por el Dios en el que he
comenzado a creer, reconsidere los hechos aquí narrados; y si después de ello
continua pensando que he perdido mi sensatez, al menos, por mi memoria y la
memoria de las almas que he ayudado a descansar en paz tras sentenciar a sus
asesinos o captores, le pido lleve siempre consigo un crucifijo como
protección.
Durante dos
semanas se presentaron una ola de asesinatos y desapariciones en Córdoba que,
al culminar el último domingo de las mismas, reunió 18 víctimas, un número considerable teniendo
en cuenta el tamaño de la ciudad, aunque predecible tomando las cifras de los
visitantes anuales, en su mayoría peregrinos. Las víctimas se dividieron en 11
muertos y 7 desaparecidos, todos de clase alta y entre las edades de 16 y 24
años.
La policía
tomó ambas cosas como hechos aislados antes de recurrir a mis servicios, pero
las coincidencias entre los crímenes eran muchas y simplemente no podía verse
como obra de delincuentes diferentes. Primero que todo, las edades y la cuna de
las victimas las unían de una forma más que obvia; segundo, todos los cuerpos
eran de hombres y habían sido encontrados cerca de sus casas unas horas después
de desaparecer; tercero, todas las víctimas, incluso las desaparecidas que solo
eran damas, habían sido vistas por última vez en los alrededores de la iglesia Compañía
de Jesús… ¿Coincidencia casual? Era ridículo pensarlo.
Tras tener
claros esos datos me vi en la obligación de comenzar con mi trabajo de campo.
Hablé con quienes habían visto a estos desafortunados por última vez, sin
obtener ninguna declaración de utilidad, y me di a la tarea de recorrer un par
de veces los exteriores de la iglesia, analizando cada centímetro de la
edificación hasta encontrar la que sería mi primera pista: atados fuertemente
estaban escondidos 7 crucifijos escondidos tras unos arbustos; unos de madera
tallada, otros de aleaciones de metal, algunos de plata, otros con joyas…
Visité, entonces, la casa de cada mujer comprobando que los crucifijos les
pertenecían pues se trataba de familias muy católicas; sin querer dejar nada al
azar visité las familias de los que habían pasado al siguiente plano,
comprobando que ellos también eran católicos y que quienes llevaban crucifijos
antes de su desaparición y muerte habían sido encontrados con los mismos algo
averiados a unos metros del cadáver.
Siguiendo las
creencias de las familias y considerando la escena del crimen decidí cubrirme
con un velo negro, ponerme un vestido que odiaba del mismo color, y asistir a
una misa en la iglesia Compañía de Jesús. Me quedé de pie durante toda la
ceremonia, en el fondo del lugar. Desde allí observé a cada persona retirarse
hasta que el bello y fino lugar quedó casi vacío por completo; me adelanté
hasta el altar caminando con la cabeza gacha por el costado derecho, fingiendo
que observaba el blanco piso pulido y no al sacerdote que ordenaba el lugar.
–Padre–susurré
con un tono de voz dulce y queda, un tono que difería mucho del mío–¿Puede
usted… usted…?
–¿Sí, hija?
–su expresión y tono de voz eran cándidos, tanto que sus regordetas facciones
parecían menos fuertes.
–Tengo miedo,
padre, no quiero renunciar a esta iglesia, pero… temo que… que… –di una honda
inhalación y levanté la mirada con las manos temblorosas–… que pueda ser la
siguiente.
El párroco
tragó saliva ruidosamente y se pasó la mano por el canoso cabello un par de
veces. Trató de tomar el cáliz para ponerlo en su lugar, pero sus movimientos
se volvieron torpes y terminó por derramar un poco de vino consagrado sobre el
mantel blanco que había dispuesto sobre el altar.
–Hija, no…
debes preocuparte. No eres tan… mayor como ellos, y… no… creo… que conozcas a
ningún duque –soltó en un tartamudeo inconsistente que no permitía entender
bien lo que trataba de decir.
¿Duque? No
habían duques en Argentina desde que el gobierno se había deshecho de los
monarcas españoles y había dado paso a un supuesto mandato del pueblo.
Dejé la
iglesia y me escabullí a mi hogar en las afueras solo para cambiar aquellas
incomodas prendas por un pantalón estrecho, un vestido purpura entallado de
faldas anchas que llegaban un poco más debajo de las rodillas y unos botines
cómodos para caminar hasta los principales lugares para alquilar coches y
algunos hoteles.
En los hoteles
no recibí ninguna información sobre algún duque, pero sí la recibí de un hombre
llamado Alberto, poseedor de un Hackney Coach que había sido traído hacía unos
años desde Londres en un barco de carga y que el mismo Alberto había reparado y
pintado para dejarle de tal forma que bien podría ser el carruaje de un monarca
Europeo por sus cuidados grabados y sus elegantes formas.
–Ahh, sí, sí,
el dichoso duque de Toledo. Llegó quien sabe cómo aquí porque no traiga
carruaje propio, y alquiló el mío porque es el más elegante–su postura cambió
de inmediato, se irguió tratando de imitar a un aristócrata y su mentón comenzó
a apuntar al cielo, lo cual se veía realmente gracioso considerando sus ropas
viejas y “pasadas de moda” –Llevaba muchos baúles, tanto que tuvo que alquilar
otra calesa que llevase solo baúles. Me pidió que lo llevara a una enorme casa
a las afueras, según pude entender la había comprado para su acompañante que
después me enteré era su hijo. Cuando se bajó me dijo que quería invertir en
vino, que si conocía algún buen viñedo le dijera; pero yo solo conozco lugares
donde venden botellas.
–¿Cuándo
llegó? –insistí, había hecho aquella pregunta al menos cuatro veces y sus
respuestas siempre iban a cuantos baúles tenía, cual más bellamente tallado,
cuan sublime eran sus trajes y cuanto le había pagado.
–Ummm… déjeme
ver. ¿Dos semanas?... No estoy seguro.
Más pronto de
lo que pensaba había adquirido a mi gran primer sospechoso. Sonreía para mis
adentros mientras enumeraba las casas en las afueras que hubiesen estado en
venta. No entendía como la policía había pasado por alto aquel gran detalle,
pues la llegada de un alguien en un momento casi tan exacto solo podría generar
sospechas.
–¿Dijo algo
más?
El hombre lo
pensó por un par de momentos antes de volver a abrir sus labios.
–Dijo algo
sobre el teatro. Su hijo dijo que no quería ir a ningún baile, y el duque le
respondió que si habían dado tanto dinero para reparar el edificio lo menos que
podían hacer era asistir a la fiesta para presentarse como los… ¿cómo fue?...
ah, sí, aquellos que habían salvado el viejo y querido teatro.
Tras aquella
recolección de pistas todo fue claro, para conocer a mi sospechoso debía
infiltrarme al baile mencionado que no fue difícil de encontrar después de
preguntar a varios artistas. El duque había hecho una generosa donación para
reparar el teatro y construir una nueva sala, que sería usada para el baile
antes de que fuesen dispuestas las sillas en la planta baja.
Fiesta a la que no debí haber asistido, pues
más me hubiese valido abandonar el caso sin importar cuantas victimas nuevas
salieran a la luz; pero, ¿cómo iba a saber que un simple baile iba a ser tan
contraproducente?
viernes, 1 de marzo de 2013
¿Desaparición? Sí
Buenas lunas, chicos. ¿Qué puedo decir? Sí, me he desaparecido por un tiempo, pero entre viajes y las semanas más duras de la universidad no he tenido tiempo de escribir o editar lo ya escrito. ¿Entonces? Cuando edite lo que ya llevo subiré el capitulo siguiente, mientras tanto, os dejo con un viejo cuento que escribí para una clase el semestre pasado.
Se llama "El hombre del retrato", y verán... no soy muy buena titulando, jamás lo he sido, por eso el mundano titulo que no hace honor a nada. En fin, disfruten.
Se llama "El hombre del retrato", y verán... no soy muy buena titulando, jamás lo he sido, por eso el mundano titulo que no hace honor a nada. En fin, disfruten.
---¿Por qué el Bogeyman[1]
solo sale de noche?---inquirió el joven, volviendo la cabeza a la izquierda
donde el retrato de un hombre viejo ocupaba casi toda la pared de tapiz carmesí
y doradas molduras.
El cuadro no respondió como solía obrar el
hombre allí representado, se quedó estático, exhibiendo su mejor expresión
militar. El joven tomó la manta con sus manecillas de muñeco bien tallado y la
apretó con tanta fuerza que sus palmas se enrojecieron y el dolor se extendió
como una corriente eléctrica por sus brazos, haciéndole estremecer. La ira le
consumía, ¿por qué el hombre en el retrato se negaba a responder?, ¿por qué le
torturaba con su silencio? Él no solía comportarse de ese modo, no con el
joven, quien recibía su poco afecto.
---¿Por qué los cuentos de las damas tienen
un final feliz en el cual el sol ilumina cada recoveco de los que antes eran
lóbregos castillos?---se atrevió a sisear, tratando de controlar el creciente
sentimiento que se apoderaba de él. Maldito aquel que poseía las respuestas y
se negaba a compartirlas--- ¿Por qué la noche es más peligrosa que el día? ¿Por
qué si grandes guerras se han llevado a cabo bajo la sofocante luz solar? ¿Por
qué solo en la noche los miedos se revelan ante los hombres que fingen fuerte
carácter?
El hombre en el retrato no se inmutó, su
figura se mantenía en aquella pose orgullosa y su expresión nada denotaba. El joven
comenzó a desesperarse.
---¿Por qué no pronuncia algo?--- exclamó,
furibundo, soltando la manta con un movimiento brusco y levantándose de un
salto de la cama, provocando una ligera brisa que hizo tintinear la llama de la
vela que solía encender en el suelo hasta que se dormía y esta se consumía por
completo. Las sombras en las paredes se tornaron grandes y después disminuyeron
de forma abrupta, creando imágenes disonantes en las paredes, revelando los espíritus
de los objetos que llevaban más de medio siglo en la misma habitación, quienes
habían visto sus propios cuerpos sobre la suave cama siendo embalsamados y
maquillados con una suntuosidad que en vida no llegaba a presentarse. Lo mórbido
de la muerte no siempre recae sobre la muerte misma, sino sobre la pompa
festiva que se trata de esconder tras las ropas negras.
El retrato no respondió, seguía igual,
siempre igual. El joven lo observaba con el entrecejo fruncido y una mueca que
revelaba sus dientes, como un perro callejero al que le han arrebatado su comida.
Lo odiaba mucho más en ese momento que cuando sostenía la manta, lo odiaba más
que en ninguna otra ocasión.
---¡Bien! ¡No me responda!---terminó por
gritar con serias inflexiones en su voz provocadas por la creciente ola de ira
y los estremecimientos que esta provocaba--- Solo sirve usted para observar
desde su pedestal privilegiado el sufrimiento de los que se pasean por esta
habitación. Goza cuando ellos chillan de dolor y se regocija en silencio cuando
sus corazones, por el su pesar, parecen comenzar a detenerse. ¡Despreciable!
¡Repulsivo! ¿Dónde esta el buen hombre que trataba con tiranía a quienes debían
tratarse de ese modo, y entregaba su corazón a quienes lo merecíamos?---movióse
por la habitación, apretando los puños para controlarse y señalando, de cuanto
en cuanto, el rostro del hombre del retrato--- La vileza se apoderado de usted
con más rapidez que de la humanidad. La crueldad ha tomado como presa a los
seres que se autoproclaman racionales y ha carcomido lo que solía llamarse
bueno… ¡y usted, el primero al que ha tomado!
Las palabras salían sin control de sus
labios, pero no de los labios del receptor, que aún no se movían. El joven,
ofendido e iracundo, se arrodilló en el suelo, tomando la vela que por suerte
no se apagaba, y sin contemplaciones ni miramientos la arrojó a la gran pared.
La vela rebotó en el cuadro y la pequeña llama logró apoderarse del vestido
negro del hombre inmutable, quien se vio consumido por un calor incesante en un
par de minutos que el joven disfrutó. Se regocijó en el calor y bailó una
melodía inexistente hasta que sus pies chocaron y tuvo que detenerse.
¡El retrato se calcinaba! ¡Cuan feliz era!
Pero… sus respuestas, las necesitaba, las añoraba con cada fibra de su ser. El
retrato ya no podría dárselas aunque por obra divina quisiera mover los labios.
¿Quién, pues, podría exponerle lo que necesitaba saber?
Giró sobre sus talones y se precipitó fuera
de la habitación en llamas, propinando un portazo a su salida. Bajó las
escaleras, presuroso, y recorrió el gran salón evitando cruzar miradas con los
otros seres atrapados en marcos de madera que le miraban acusadores. La enorme
puerta principal le esperaba abierta, al igual que la noche, que lo recibía en
sus fríos y acogedores brazos de madre perdida quien pugna por iluminar la vida
de sus retoños con los más horribles relatos que la luna escuchaba.
Las flores secas en el suelo formaban el
camino que siguió sin dudar; zigzagueaba entre los arboles que lo recibieron
después; corría con un ímpetu desconocido, con un deseo que no podía saciar con
las fundamentales reglas que la sociedad se empeña en desarrollar. Corría
porque así lo quería, y lo quería porque sus preguntas lo empujaban para que
así fuese.
Los caminos que recorrió no eran conocidos
para él, pero llegó al lugar deseado, de todos modos. Las placas de mármol a
penas podían mantenerse en pie, desquebrajadas y llenas de moho y hierbas
malas; los cúmulos de tierra se apoderaban de espacios transitables y teñían la
verde hierba de un café casi tan oscuro como el cielo mismo; las ramas de los
arboles caían como enormes lagrimones sobre la tierra sucia y el vivo olor a
podredumbre y flores exquisitas se movía con el viento.
No le asustó el lugar, lo visitaba de día,
¿por qué le provocaría miedo visitarlo de noche? Sería una sugestión absurda.
La placa de mármol que buscaba estaba
irreconocible, las letras ya no estaban y la hierba se apoderaba sin piedad de
ella; pero no le interesaba. Se inclinó hasta que sus rodillas se hundieron en
la tierra y estiró sus manos hacia adelante, tocando primero la placa y después
el suelo húmedo. Con la paciencia de un sabio solitario comenzó a remover la
tierra frente a la placa, poco a poco, sin apresurarse; quería respuestas, pero
bien sabía que debía esperar un poco más por ellas si deseaba que fuesen las
indicadas.
El cielo aún estaba oscuro cuando sus manos
tocaron algo diferente a la blanda masa y un sonido de fácil reconocimiento
rompió silencio fúnebre. Arrojóse al agujero que formó y de un tirón levantó la
tapa que lo separaba de su objetivo. Una nube de viejo polvo corrió más rápido
de lo que él corrió en su travesía y tardó un momento en divisar las fauces
blanquecinas de una calavera atrapada en un grito de dolor.
Las ropas se consumían lentamente, al igual
que los huesos más pequeños de sus manos. El calor envolvió al joven como nunca
antes, pero no un calor reconfortante, eran las llamas de un infierno que no se
presentaba ante él de la manera convencional. Un salto lo apartó del conjunto
de huesos, pero la calavera se giró para seguir su recorrido con la mirada
hueca y las cuencas vacías y oscuras persiguieron la memoria del joven y se
instauraron en lo más profundo de su ser.
El fuego invisible alcanzó la seda envejecida
que cubría la parte interna de la caja de madera y terminó por consumirlo todo
mientras el joven tomaba su camino de vuelta con pasos torpes.
¿Respuestas? ¿Para que respuestas? Solo son
la ilusión de los desdichados que aun no logran comprender sus más vánales
pensamientos.
Se perdió tantas veces que la cuenta se
escapó de sus manos y toparse con su hogar fue su sagrada bendición. La puerta
seguía abierta, se adentró a la estancia y sin fijarse en los rostros
sonrientes de los retratos la cerró con llave y caminó a grandes zancadas hasta
las escaleras, las cuales subió en un dos por tres.
Se llevó la mano al pecho y arrastró los
sucios pies por el pasillo oscuro hasta llegar a su habitación. Esperaba descubrirla
en llamas, hecha cenizas como debía hallarse ya el retrato; pero la puerta continuaba
intacta y no olía a humo.
Con dedos trémulos giró el picaporte y la
puerta se abrió con un sonoro chirrido que trató de evitar con un infantil
mohín. Nada parecía quemado. Un suspiro aliviado se escapó de sus labios
durante el primer paso, cuando su pie tocó el suelo, empero, una sustancia
viscosa lo cubrió y el suspiro murió antes de llegar a su fin natural.
El joven no quiso mirar al suelo, la
sustancia viscosa resbalaba por la pared de la cual el retrato era dueña; roja,
perpetua.
Un gritó se escapó de los labios pálidos de
aquel hombre, que solo era hombre por su genero, cuando el liquidó se movió de
una forma extraña y la sangre dibujó en la pared la figura del retrato.
[1] El Coco o Cuco de los cuentos
populares infantiles que suele ser usado para asustar a los niños y obligarlos
a irse a dormir pronto.
sábado, 5 de enero de 2013
Opinión sobre la "nueva" literatura juvenil y fantastica
Buenas tardes, queridos míos, ¿cómo han comenzado el año? Espero que no se hayan dejado llevar por las típicas cosas que las personas hacen a las 12 en punto del 31 de diciembre, como atragantarse con doce uvas.
Hoy vengo a hablarles sobre, como ya deben suponer, los nuevos libros de literatura fantástica que están destinados, en su mayoría, a un publico joven.
Creo que todo tiempo pasado fue mejor, pues no podemos negar que las novelas fantásticas de antes tenían mayor calidad que las de ahora, por ejemplo, Drácula o alguno de los cuentos de Edgar Allan Poe. Hay que ser sinceros, antes las personas parecían tener un don nato para la escritura, pues su comunicación en ello se basaba y una de los mayores pasatiempos era leer, y... no vamos a negar que la imaginación de estos era asombrosa y la época era propicia para buenos relatos. No voy a decir, empero, que las obras modernas sean malas, hay muchas que son buenas y tienen ese toque victoriano que enamora, pero muchas, muchas, son malas.
Algunos dirán que la peor de todas es Crepúsculo y que con ella se comenzó aquello de la novela fantástica y, sobretodo, de vampiros. Debo decir que hay varías novelas fantásticas publicadas antes de Crepúsculo, pero, en sí, esta comenzó a hacerlas publicas y famosas; y no, no voy a hablar de la saga (aunque no me guste por muchos aspectos), solo diré que lo único que podemos agradecerle es que ha hecho a muchas adolescentes adentrarse en el mundo de la lectura. Tras Crepúsculo comenzaron a publicarse un sin fin de novelas paranormales, hombres lobo, vampiros, ángeles caídos, cazadores... en fin, todo lo que hoy vemos, los favoritos: los vampiros. Podemos decir con certeza que se han publicado miles de libros de vampiros desde el gran existo de Crepúsculo, y todos, lastimosamente se han enfocado en lo mismo que esta saga: el romance, creando sus propios y benevolentes vampiros. No sé si soy la única que lo ha pensado, pero casi todas ellas tienen la misma trama que la exitosa saga de Meyer, una chica común que se enamora de un ser diferente a ella, problemas, problemas y problemas hasta que la chica se queda con su amado con un "felices para siempre"; lo he visto tanto que sin lugar a dudas me ha aburrido, pues la mayoría dejan de lado la acción y el terror para darle paso al que ahora es el añorado romance adolescente.
Pondré el ejemplo de algo que leí hace mucho, pensando que era diferente: I Kissed a Zombie and I Like it. Lo descargué de una página, lo leí, y... quedé decepcionada, pues es la misma historia de Crepúsculo, solo que en lugar de vampiros tenemos a un Zombie que parece normal al principio, la chica descubre que es y al final... bum, un beso. Otra muestra de esto (y por favor, no me traten de matar, es solo mi opinión) es la saga Medianoche, donde encontramos de nuevo a los vampiros; a mi, a pesar de que la chica ya conocía este mundo, me pareció muy a lo "Twilight". Y mejor no decir más nombres o terminaré metida en un lío; los únicos libros de este talante que me han llamado la atención y han terminado por gustarme (hablamos de los creados durante el boom vampirico) son Vampyr (con el que le sigue, Vajda) de la escritora colombiana Carolina Andújar, que si bien tiene romance, no basa todo el libro en el mismo, sino en el misterio y terror y (¡Gracias a... a quien creen ustedes es el "salvador"!) ha devuelto el aterrador vampiro de la vieja escuela; la segunda es la saga de Vampire Kisses, lo sé, lo sé, romance, romance, y no muy paranormal, pero me ha gustado porque sus protagonistas no son los típicos niños americanos, además de que expone un leve angulo de la cultura gótica que en otros libros no se explota.
Y como vamos de ejemplos, les contaré lo que sucedió el 24 de diciembre, cuando fui con mis padres a un almacén porque me habían prometido un libro para navidad. En mi ciudad no hay muchas librerías, solo dos (y creo que la segunda la han cerrado), y cuando estas no abren la única opción es ir a un almacén en cadena y buscar en los pequeños estantes donde la mayoría son libros de superación personal o recetas de cocina. En fin, busqué por cerca de 20 minutos hasta encontrar uno que se veía prometedor, comencé a leer la sinopsis, una chica en un internado donde pasan cosas raras y un misterio que ella debía resolver, ¿qué hizo que no quisiera comprarlo?, simple, al final decía algo como "y un par de amores entre los cuales elegir", y me dije "venga, otro libro más de esos, ¿dónde está la creatividad?". Por suerte encontré un thriller de detectives llamado EL Club de París, y no me fui con las manos vacías.
Ahora, no sé si sea la única que piensa esto, de nuevo, pero... ¿no han notado el gran bajón en la calidad literaria Ahora a cualquier cosa se le llama obra, no importa que tan mal redactada esté. Recuerdo la primera vez que leí 50 Sombras de Grey y Los Juegos del Hambre, en ambos me quedó la sensación de que habían sido escritos por niños que a penas aprenden a redactar una carta. Con el primero, además, sentí que leía porno, no literatura erótica, o un fic de una niñita; con el segundo... solo diré que no pude seguir leyendo después de la tercera página, deteste el tiempo en que se narraba, aunque la historia, según sé, no está tan mal como otras. Y son estas cosas las que me decepcionan, porque muchos chicos prefieren leer estos libros a tomar un buen clásico, no estoy en contra de que lean esta clase de novelas, pero si en que se encierren en ellas y no dejen pasar libros mejores; y esto lo digo recordando a una chica que dijo que 50 Sombras de Grey era mejor que El Retrato de Dorian Gray.
No soy una experta, no soy la mejor escritora, no soy critica literaria, ni nada que se le parezca, esta es solo mi humilde opinión.
Ahora mi consejo para los nuevos escritores, seamos creativos, no importa que escribamos sobre las mismas criaturas, solo dejemos un toque nuevo, no repitamos lo que ya se ve por montones en las librerías. Dejemos nuestro pequeño granito, uno que se vea y no de para que alguien diga "vahh, es igual a blablabla" o "ahora es todo lo mismo". Estudiemos algo de redacción. gramática y demás, no nos hará daño. Mostremos a los lectores que el hecho de que estemos dentro del boom de la literatura fantástica y juvenil no significa que haremos lo mismo que los demás, ¡sorprendamos!, sé que hay mucha creatividad por ahí, hay que mostrarla.
Luna
jueves, 27 de diciembre de 2012
Prólogo
El hombre se
movió lentamente entre el mar de cadáveres que reposaban en el suelo. Estaba orgulloso
de aquello; tan solo unos minutos atrás había dudado de poder convencer al
menos a un vampiro de unirse a la revolución que planteaba, y ahora escuchaba
los gritos de celebración de los nuevos revolucionarios mientras contemplaba al
derrocado rey agonizante.
Nueve hombres
con largas túnicas negras cuyo único detalle especial era una cruz borgoña en
el pecho se situaban alrededor de aquel moribundo ser, sosteniendo las cadenas
que lo ataban al trono.
–¿Qué deberíamos
hacer? –inquirió en voz baja uno de los hombres; el rey bajó la cabeza,
adivinando lo que responderían los demás y calculando su tiempo de vida.
–No lo que él
desee–respondió aquel que estaba a su lado, dedicándole una mirada envenenada
al hombre que ahora estaba a tan solo un par de metros, de pie sobre el cuerpo
de una joven que había sido transformada un par de meses atrás.
–Ahora es mío–su
voz estaba cargada de triunfo y crueldad. El grupo de las cruces rojas se
apartó del rey, pero las cadenas continuaban en el aire, como si ellos aun las
sostuviesen–Es una lástima que deba usted terminar así, mi señor, casi me duele tener que matarlo… casi.
El rey soltó
un bufido, exasperado; sabía que moriría, y esas palabras solo lograban que sus
últimos minutos se transformaran en un desagradable momento. ¿Acaso no podía
concederle unos segundos de tranquilidad antes de que obligarle a abandonar el
mundo terrenal?
–Hacedlo de
una buena vez, hijo mío, comienzan a dolerme las muñecas–su tono era afable,
tranquilo, incluso dulce. Movió sus manos para hacer que sonaran las cadenas
antes de levantar la mirada para encontrarse con los ojos color miel de su próximo
asesino–No me arrepiento de haberos convertido, Beliar, sois un gran vampiro,
aunque siempre hayáis tenido ideas extrañas–una mirada afectuosa fue dirigida
al pequeño niño de apenas cuatro años que observaba la escena con ojos tristes
mientras su madre tiraba de su abrigo para llevarlo a un lugar seguro hasta que
el alboroto llegase a su fin–¡Mi pequeño Abaddon! Siempre estaré con vos, amado
niño.
–¡Cállate ya! –gritó
Beliar, exasperado. Sin esperar más, acortó la distancia con un solo paso, sacó
la espada del cinto y sin ninguna compasión tomó al rey por los cabellos y
cortó su cabeza de un solo tajo. Un gran río de negra sangre cubrió la ropa de
aquel cuerpo que comenzaba a resbalarse por el trono; la sangre cayó a
borbotones, tiñendo las pulidas piedras que conformaban el suelo y los pies de
aquel observaba la cabeza que ostentaba, desde lo que parecía otro mundo, una
enorme sonrisa.
El niño dejó
escapar un desgarrador grito; intentó correr hacía el lugar de muerte para
atacar al malvado, pero su madre lo tomó en brazos de inmediato, ignorando sus
patadas y compartiendo sus lágrimas. La mujer vio, impotente, el cuerpo del rey
antes de alejarse casi corriendo con la pequeña cabeza de su hijo hundida en su
pecho.
Beliar salió
minutos después para enseñar la cabeza como trofeo a los revolucionarios,
quienes aumentaron el volumen de su celebración al verla, y aún más cuando el
hombre le prendió fuego después de clavarla en el asta de una vieja bandera.
Los nueve
hombres de la cruz hicieron que las cadenas dejasen libre el cuerpo sin vida
del que ahora era solo un recuerdo de mejores épocas.
–Me apetece arruinar
sus planes–dijo el más joven, inclinándose cerca del enorme charco de sangre;
los demás no respondieron, no necesitaban hacerlo cuando él sabía que le
apoyaban.
De su túnica extrajo
tres pequeñas botellas, abrió cada una con cuidado y sumergió sus manos en la
sangre.
viernes, 7 de diciembre de 2012
Disculpas oficiales (?
No subí el capitulo este fin de semana por complicaciones. Estuvimos visitando a mis abuelos y esta semana he estado con algunos asuntos de la universidad y, claro, editando el capitulo, así que lo estaré subiendo la próxima semana, espero, sin falta.
miércoles, 28 de noviembre de 2012
Portada nueva
Buenos días chicos y.... feliz casi diciembre. ¿Ya hicieron su árbol navideño? Yo si, aunque la verdad... no me emociona tanto, aun así, ha quedado hermoso y lleno de pequeños Santa Claus.
En fin, quiero decirles que lo más posible es que el fin de semana publique el primer capitulo para hacerle honor a la bella portada que Lucas me ha enviado hace un par de días. Gracias, tonto, te ha quedado hermosa. A mi me ha encantado, tanto que pienso imprimirla para hacer una pequeña carpeta donde guarde las cosas que escribo en clase. Juzguen ustedes y feliz semana
En fin, quiero decirles que lo más posible es que el fin de semana publique el primer capitulo para hacerle honor a la bella portada que Lucas me ha enviado hace un par de días. Gracias, tonto, te ha quedado hermosa. A mi me ha encantado, tanto que pienso imprimirla para hacer una pequeña carpeta donde guarde las cosas que escribo en clase. Juzguen ustedes y feliz semana
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